miércoles, 18 de septiembre de 2013

Once (retrospectiva y 1 apostilla)


Por Silvia Jacobi

  2012-03-20
“-No recuerdo. Era un nombre corto: Jaime, Soilo o Efraín...Me lo recomendó una amiga como el mejor exterminador y sin condiciones accedí a su procedimiento de llevar a cabo varias visitas a mí domicilio a fin de no convivir más con esa desmedida plaga de cucarachas que tomaban sombra en mis sartenes. Vaciando las alacenas vi la incrustación en su brazo. La respuesta a mi estupor fue dolorosa. Jaime, Soilo o Efraín era un sobreviviente de Auschwitz. Él era entonces solo un niño.”


2012-03-22
Me levanto en uno de esos días en que mi imaginación ha premeditado jugarme una mala pasada.
Recurro a la web.
 Envío el siguiente email a quién me habló de Jaime, Soilo o Efraín:
“Me levanté y me acordé de lo que me contaste. ¿No habrá sido que el fumigador que sobrevivió a Auswich tenía como procedimiento hacer varias visitas a domicilio a fin de que las cucarachas desistan de alojar la vivienda?
Imagino el siguiente diálogo:
-Todo bien. Nadie con mayor experiencia que yo respecto de que es un exterminio. Tengo fama de ser el mejor exterminador. He sobrevivido a Auswich.
-Nosotras hemos sobrevivido a la genealogía del planeta y de los humanos.
-Ello me merece el mayor de los respetos. Nos iguala ser sobrevivientes. Mi veneno es solo un placebo para los propietarios. Pueden habitar el departamento contiguo donde hace rato a caducado la garantía de mis servicios.
-Algunos humanos deberían sentir de si mismos la más absoluta repulsión al mirarse en el espejo.
-Es verdad.”

2012-03-23
Me avergüenza mi ignorancia de haber escrito Auswich.
Recurro a la web.
 www.rincóndelvago.com.ar . AUSCHWITZ: “Allí toda crueldad e infamia, toda bestialidad y aberración, toda atrocidad, todos los horrores se habían dado cita para transformar el lugar en un verdadero infierno. Continúas muertes por enfermedades y por inanición, frío, fatigas agotadoras, escorbuto, disentería, traumas e infecciones. El pelotón de fusilamiento acribillaba a docenas a la vez contra un paredón forrado de caucho, para atenuar el ruido del disparo. En la plaza de armas, cinco personas subían a la banqueta. El verdugo les colocaba el lazo al cuello. Con una patada a la banqueta quedaban las víctimas suspendidas. Auschwitz se había hecho famoso por la instalación de la primera cámara de gas, la cual comenzó a operar el día 15 de Agosto de 1940. Lo que más se temía no eran las balas, ni las horcas, ni las cámaras de gas, sino los sótanos de la muerte, o Bunkers, por la lenta agonía, y el martirio enloquecedor del hambre y de la sed.”



Recurro a la web.
Busco en internet al fumigador o algo sobre él y escribo en google "fumigad" y no llego a completar la palabra que una de las opciones principales que aparecen es "fumigadora alemana". . Mi sensibilidad, mi esquizo, mi melancolía se escaran al instante cuando veo que la realidad supera cualquier tipo de parodia.

2002-06-25
Darío vuelve a su casa en el humide barrio La Fe, partido de Lanús. Ha decidido pasar por la blockera donde trabaja para tomar unos mates con sus compañeros del MTD donde milita.
 El país arde. El cuarto presidente en los últimos seis meses se vanagloria de ser tener el poder de solucionar la inseguridad en seis meses. ¿Ejemplo? Sobre los menores delincuentes: “Los menores asesinos no pueden estar un día en la calle. Deben ser tratados en los cuarteles militares por sociólogos y psicólogos. Esto no es solamente un tema del Gobierno nacional, pero debe haber un plan hacia el futuro. Y acá nadie sabe nada, porque es un país desordenado…”
Es hora pico. Darío sube al tren en Constitución que de tan lleno parece han subido antes a la formación 30000 personas. Acomodándose en un extremo del vagón la presión de la multitud le hace sentir como el pasamanos donde se apoya está a punto de perforarle la espalda. Inmovilizado procura hacerse espacio mental. Gira la cabeza y le hace un chiste a quién está a su lado:
-¿Este va a Auschwitz?
La mirada del hombre transluce su terrible cansancio y agobio. Le responde:
-No, a Glew…


APOSTILLA
2012-03-24
Voy rumbo al trabajo. Camino por la peatonal Florida que el Gobierno de la ciudad se ha encargado de despoblar de tenderos y ha sembrado  con canteritos llenos de arbustos, policías, cámaras de seguridad y ñoquis civiles vestidos de verde protectores de espacio público. Un hombre camina lentamente al ritmo del peso que lleva bajo el brazo. Con voz no muy alta pregona:
-Espejos, baratitos los espejos. Espejos… 


Fe de ratas


Por Silvia Jacobi

¡Extra!  ¡Extra!....
Corresponsal desempleada de la extinta publicación “Historias de acá a la vuelta” se confiesa y declara:
-Que no son fidedignas las coordenadas geográficas de la panadería- confitería “Putaparió” tal cual consta en el ejemplar N# 1 de nuestra revista.
-Que susodicha ubicación corresponde fehacientemente a la esquina sita en la intersección de las calles Dr. Chutro  y Monteagudo del  barrio de Parque Patricios,  Ciudad Autónoma Buenos Aires.
-Que la ubicación de la panadería-confitería declarada anteriormente no corresponde a una incierta, oscura y presumiblemente insegura esquina del barrio San José, localidad de Temperley.
-Que la falta de certeza  geográfica es producto de las falacias de su memoria alterada por el extenso trayecto que soportó para visitar a su familia. (Se excusó).
-Que un estado de susceptibilidad moral la ha llevado al prejuicio de creer que más allá del Riachuelo solo los habitantes del conurbano bonaerense son capaces de darle ese nombre a sus logros comerciales. Es decir “por la condición de medio pelo para abajo ambientales, culturales, económicas” y  e.t.c, e.t.c…
-Que en su momento consideró moralmente valedero denunciar la impropiedad del nombre de la panadería.
-Que consideró válida su denuncia so pretexto de considerarla en desmedro de otros negocios que no abusan de cierta licencia poética para dar cuenta de sus actividades como por ejemplo “Espacio Galatea” o “Cielito Lindo” o que lisa y llanamente utilizan el nombre  del propietario.
-Que consideró válida además dicha denuncia por el desmedro que el nombre de la panadería-confitería generaba sobre la bienaventuranza, advertencia, agradecimiento o gentileza que se acostumbra ver o solicitar en los paragolpes y/o parabrisas traseros de los vehículos tales como “gracias a los viejos” o “conductor principiante” o “prohibido entrar con perros” en vidrieras.
 -Que no habiéndose bajado del colectivo nunca jamás probó una medialuna o pan flauta de la  panadería “Putaparió”.
-Que a pesar de las “falacias de su memoria” no remedó  el error editorial  ni moral cuando  habidas cuentas, desconcertada, desde la ventanilla del interno 35 de la línea metropolitana 150  visualizó  la correcta ubicación de la panadería “Putaparió” en la dirección precedentemente citada.
-Que dicha panadería dista a tres cuadras de su casa y de nuestra editorial.
-Que no puede justificar sus inexactitudes  porque hay cosas que no entiende.
-Que no sabe viajar en subte.
-Que no entiende en que es autónoma la ciudad.

-Que no sabe como renunciar al desempleo porque argumenta que la panadería ha cambiado de nombre (tal vez  porque ha cambiado de dueño o el dueño  ha cambiado su situación conyugal) y ahora se llama “Dulce Amor”.

¿Qué teta izquierda le tocaron?


Por Silvia Jacobi

Si Ud. pasa por Pompeya especialmente en horario nocturno le advierto es probable que: lo asalten; lo escupan desde un camión unos 20 tipos que van atrás tipo ganado en la esquina de la Iglesia; la policía le de vuelta la cara si le advierte que a ½ cuadra procuran violar a una mujer; la policía le de vuelta la cara si Ud. le advierte que un facho asqueroso golpea en el límite de lo verbal a "un pibe de la calle” que le pidió una moneda y el facho lo bardea indeciblemente porque la policía le dio vuelta la cara cuando le advirtió que a ½ cuadra procuraban violar a una mujer; que Ud. bardee indeciblemente a un facho que golpea en el límite de lo verbal a un pibe que ni siquiera tiene techo para pasar la noche y entonces el pibe lo acompañe tomando coraje y le mida la edad mental al facho y no le importe que el facho tenga 15 para tomar la medida correctiva de prometer romperle la cabeza si bardea a una mujer que en la parada del colectivo procuró pararle el carro y que puede ser su hermana. No la hermana del facho sino la hermana que el pibe encontró siquiera momentáneamente y no estando ya tan solo es quien verdaderamente le paró el carro al facho. El pibe que tiene 20 años y juntó coraje y las monedas suficientes y se toma el bondi con Ud. y quiere llegar a Once donde tal vez encuentre a una conocida que trabaja de puta que le podría llegar a dar techo por esa noche. Y Ud. se equivoca y se baja una parada antes del bondi atenta a sus palabras y a explicarle que le restan 10 cuadras para llegar a Once cuando se baje en el Congreso. Y a él se le ilumina la cara cuando se acuerda del edificio y a Ud. se le apaga cuando piensa en para que sirve tal edificio, que cobijo da, y que a Ud. solo se le sumaron dos cuadras.

Es probable que si Ud. pasa por Pompeya en horario nocturno le mangueen una moneda o un pucho. Es probable que Ud. de un billete porque carece de monedas y/o a partir de ese momento decida ser adicto a la nicotina por las dudas. Porque Ud. no fuma pero tiene miedo. Es probable que si Ud. pasa por Pompeya se encuentre con un facho y con un pibe y con Ud.

Porque Ud. pasa por Pompeya porque es el camino más corto para el regreso a casa e igual se encuentra con el lobo. Porque no importa el camino que elija, Ud. es un transgresor si no se redime a que a realidad es así y “´que ´se ´va ´acer”.

Ud., es un cobarde transgresor si huye.

Ud., es un loco transgresor si se resiste.

Ud., es un transgresor si no se deja comer.

A todo esto a Ud. “la vida” le viene mordiendo los talones desde hace rato. Desde hace no sabe cuando pero tanto que Ud. se pegunta: “¿Qué fue antes, el lobo o la mordida?”.

Ud. llega a casa y se baja ½ botella de whisky para desinfectar la herida y como le duele mucho, pero mucho, se pega un tiro de 5 Nozinam x 25 mg.

Pero sobrevive.

A la mañana siguiente consulta a su psiquiatra y le cuenta lo que ocurre. Este le da licencia laboral por 5 días por angustia y episodios panicosos. Su pánico no carece de fundamento pero Ud. no puede evitar asociar fonéticamente panicosos a “mañosos”, es decir a capricho, a mera arbitrariedad, a locura. Ud. teme presentar dicho certificado en el trabajo. Cuando el psiquiatra que tiene delante se detiene en preguntar “¿Qué teta izquierda le tocaron?” Ud. desconfía de su suerte y se detiene en observar que bien afeitado está su interlocutor. Acepta los rockets medicamentosos dudosamente y teme llegar a morir de viejo y sobrevivir.

miércoles, 31 de julio de 2013

Menudos


por Silvia Jacobi
¿Cómo te explico que siento sucias estas palabras que escribo porque no son literatura si están separadas de la vida? Porque nunca serán las que no pude decir en el momento preciso en que eran necesarias y ahora me avergüenzo. ¿Qué soberana anti ley tan compenetrada en mi cabeza, y no sólo en la mía, nos inhibe de actuar, de comprometernos con esa realidad que de fantasma no tiene nada?

Hoy me para la cana a las 7 y pico de la mañana para que salga de testigo de un flaco al que se llevaban “por prender fuego en la calle” y al “que tuvieron que reducir por agraviar”.
Me acerco al flaco y le pregunto cómo se llama, si le puedo ayudar en algo, avisarle a alguien, qué le pasó, para que prendía fuego, si lo golpearon. Me contesta: Que se llama Guillermo. Que no tiene a nadie. Que para a veces en un refugio. Que prendía fuego para cocinar unos menudos. Que le pegaron.
Encaro al cana que me paró que me lee lo que escribió en el papel que quiere que firme. Sólo figuran los dos primeros argumentos. De lo que pregunté al flaco o sus respuestas todo se desconoce, no importa, ni figura. Le digo al cana lo que el muchacho me ha dicho. Que está dado vuelta y cagado de hambre. Llega en eso la ambulancia del SAME. El “médico” “lo ve” y sin preguntarle nada, pero nada, se da media vuelta y se pone a llenar una planilla. Le digo al cana (que “me dice que parece que tengo buen corazón” y que vuelve a insistir otra vez que firme) que el flaco necesita ir al hospital (estaba la ambulancia ahí) y le repito que está cagado de hambre. ¡No escucha nada, pero nada! Vuelve a insistir que si voy a salir de testigo de lo que (le remarco nuevamente) él escribió. Le digo que quiero su nombre (no están identificados) y el del médico de la ambulancia. Que no. No escucha nada, pero absolutamente nada, ni siquiera que le repito otra vez que NO (porque me ha vuelto a preguntar si voy a salir de testigo o no). Me detiene a mí también la impotencia. ¿Qué anti ley funciona en nuestras cabezas que nos inhibe en la acción de hacer cumplir la ley?

domingo, 7 de julio de 2013

La hija de puta soy yo


Por Silvia Jacobi
Para Santi.
Ud. puede comenzar por hablar con ese niño a las tres de la tarde que vuelve del jardín de infantes y espera paciente con un palo de escoba entre las piernas que su madre termine las compras. No sea imbécil, no estropee la conversación: si Ud. pregunta si es un caballo o una moto anímese a aceptar escuchar la respuesta cuando le explica que es una vara de malabarista y le muestra cómo usarla. Si le cede la oportunidad de hacer el intento y a pesar de la maravillosa habilidad que cree demostrar él lo corrige, corríjase. Tal vez así, y sólo entonces, él acepte su sugerencia de que el palo es una pelota larga y atajarla con el pie y reenviársela casi derechito siguiendo las paralelas de las baldosas de la vereda como Ud. propuso y  no pudo.  Tal vez así y entonces, pueda saciar su sed cuando él le ofrezca mágicamente en su puñito cerrado algo del agua que le quedó del acto escolar donde ofició de aguatero. Si a la mañana siguiente reflexiona y no agradece  que el niñito haya optado por la moto o el  caballo por el ridículo mayor que le hubiese implicado en la vía  pública es que entendió el concepto. 
Si despierta, a la mañana siguiente de un día de piedra y agonía como dice el poema, con los oídos bien abiertos  y ha podido olvidarse de sí mismo, ese puede ser el momento propicio para hacerle lugar a la escritura de ese texto tantas veces postergado. Siéntese entonces en su sillón de terciopelo verde de espaldas a la puerta. No tenga miedo.
Sea violento sin que le pese si es necesario con las palabras que elija. La palabra mierda por ejemplo, suena bien si se la utiliza en una metáfora como “mierda abstracta”, pero, por favor a sí mismo, no se complique buscando sustitutos estéticos, al fin y al cabo, también hay gente que le teme a las palabras largas y/o a los buzones.
 Explique cómo ve el mundo para decir lo que piensa y cómo. Para esto último, si ha tomado la costumbre de usar casi siempre el mismo personaje medio loco y sarcástico en sus relatos para no enloquecerse, no está mal poner en escena esa estructura de pensamiento con un simulacro de monólogo interior en forma de diálogo donde no se sabe quién habla. Sólo le bastará trascribir una conversación que le es ajena de los extraños de la mesa de al lado en un bar o remitirse a la última reunión entre amigos ya entrada la noche. Puede que de paso encuentre  la respuesta para ese amigo psicoanalista que insistentemente se pregunta de dónde vienen las voces, qué quién les da letra.
Ponga en aprietos al lector… ¡El lector! Ese farsante que cree en la transparencia del entendimiento, de conocerse a sí mismo, fiel Descartes postmoderno, iluso, tonto cómodo. ¿Qué le hace pensar que si le describe una pipa le hará pensar en la condición humana?
¡Que yo no hago más que desalentarlo con este manual de instrucciones! ¡Que debería callarme de una buena vez porque no hago sino contribuir al voraz espanto que consume su capacidad de pensar y lo entrega al abandono! Pero, no es mi culpa si Ud. ejercita sus neuronas pensando la mitad del tiempo cómo funciona el universo y la otra mitad en cómo puede ser que esté pensando en ello.
Quisiera tratarle más tiernamente pero no le voy a consentir el consuelo en pensarse loco culpándome. Ud. me ha creado para invocarme cuando le galopa un Quijote en la cabeza y reniega de mí ahora que con las mejores intenciones le doy una mano que Ud. es incapaz de tomar. Debería insultarle sí, callándome. Abandonarle a su suerte y sus miserias. Arránquese los ojos como ya sabe quién así recupera una visión sesgada de ese mundo que tanto le duele y tan poco conoce.
Si Ud. se desnuda hasta quedarse en carne viva a esta altura se ha olvidado que es el frío, pero claro, pide a gritos palabras que lo conforten y le arropen de su andrajosa existencia. Hágase cargo si ha decidido creer en exceso en las palabras. Las palabras no son las cosas, pero no son sin las cosas. Yo le advierto que a este paso, ya que a Ud. le place tanto el recuerdo de los libros que ha leído, corre el riesgo de Dantés en la isla de los muertos. Si quiere ahorrarse la eternidad suicídese y vuelva a formar parte del ciclo de la vida. Quién sabe con suerte termine semejante a lo que ya es pero con menos sufrimiento y sin conflictos: un vegetal.
Yo soy real. No soy su personaje. Soy real. Tan real como el golpeteo de la vajilla en el departamento de junto donde esa criatura imita a un gato insoportablemente o los mocos que caen por su nariz y asco me da que no se suene. Soy real. No soy su conciencia murmurándole ni formo parte de su diagnóstico. Ud. cree en mí. Soy real. Me basta la gente que tiene fe en la fe como los agnósticos. Soy real.
Y después resulta que la hija de puta soy yo…

Mañana yo ya no estaré aquí. Libremente en la esquina que Ud. elija para hablar explique cómo ve el mundo para decir lo que piensa y como.     

viernes, 28 de junio de 2013

Se trata de leer: analizar y escribir




"El Freud que ese año se revela ante Sartre anuncia su "idiota de la familia"; la neurosis y la creación son aliados, y lo son porque la neurosis es ya una creación, aunque privada, privada de sentido para su autor, porque está escrita en un lenguaje cuya clave no poseé (¿y cómo sería posible abrir una caja cuya llave está en el interior?)"
J.B. Pontalis en Prefacio del libro "Freud", 
de Jean Paul Sartre, editorial Alianza tres, $30 en Avenida Corrientes.


Esta cita de Pontalis me parece que es una muestra de lo que un análisis se trata. La creación. La creación es una posible vía a la subversión subjetiva. Habló Freud de la novela neurótica y nos puso a pensar a varios sobre a qué se refería. Como señala Pontalís, el neurótico es el escritor de una novela que padece contar y que el mismo no cesa de escribir. Neuróticos nombró Freud a los personajes de su novela. La novela neurótica es la de Freud. Algunos lo supimos por Foucault, de la parreshía cómo práctica espiritual entre los griegos, donde ubica la genealogía del psicoanálisis. Una práctica que posibilita que un sujeto se relacione con su verdad. Cuánto me costó entender de qué se trata eso que decían de que "analizar no se trata de escuchar, sino de leer". Quienes nos analizamos sabemos que el encuentro con el inconsciente se produce cuando el sujeto comienza a leer, a decir, ups, mirá lo que estoy diciendo, a eso que decimos escuchó, lo que sucede es que uno lee. Y digo uno porque por mi práctica analítica se que soy uno entre tantos que les pasó. El análisis sorprende al sujeto. Hablamos en el día a día y nos estamos escuchando, qué dije, qué quiere decir, por qué, sabemos que eso acontece, los que se analizan y los que no, porque acá hasta los que nunca fueron al psicólogo te discuten de psicología. Y está bien que así sea. 
Escribir también se trata de leer. Contar lo que a uno le pasó no es hacer literatura, hacer una obra de arte con lo que a uno le sucedió, sí. Al contar en acciones, sin andar describiendo, genera faltas y esas faltas las rellena el lector con su fantasía. Para mostrar una heladera vacía no es necesario escribir una heladera vacía, alcanza con mostrar que un personaje llega de visita a casa de otro que requiere cuidado, abre la heladera, dice ya vuelvo, va hasta el supermercado de la otra cuadra y vuelve cargados de bolsas que vacía y guarda en la heladera y la heladera vacía aparece. ¿No se trata de un relleno el fantasma? Lamentablemente despegan tanto fantasma de fantasía que no cuentan que la fantasía está hecha de la matriz del fantasma. En la fantasías el sujeto narra desde el mismo lugar. ¿Desde qué lugar? Como señaló Freud el sujeto novela, anda rellenando vacíos que los cuenta como faltas, sabemos que el fantasma vela la falta, le da un sentido, ese sentido que se muestra en la novela que el sujeto cuenta, y Pontalis nos dice que "privada de sentido para su autor, porque está escrita en un lenguaje cuya clave no poseé (¿y cómo sería posible abrir una caja cuya llave está en el interior?)". La llave es la lectura. La caja se abre cuando el sujeto comienza a leer. Cuando encuentra que novela, se detiene en lo que leyó, no en lo que escribió, diciendo "uy lo que escuché". Ahí lee, no escucha. No hagamos la diferencia entre escuchar y oír, porque es demasiado fina, pero escuchar y leer son dos acciones diferentes. No se trata de distintos sentidos, no se lee con los ojos. Leer lo escrito no es escribir distinto. Analizarse se trata de leerse, escribir también. Hablar es contar, novelar, pero es escribir una novela o un cuento es otra cosa. La poesía no se hace solo con palabras, se puede construir imágenes también con la música. Admiro a quienes pueden hacerlo sin palabras.
Según Freud, Pontalis, Lacan, el psicoanálisis, de lo que se trata es de abrir una caja con una llave que no está, la lectura abre, posibilita otro modo de ver las cosas. ¿Desde dónde el sujeto cuenta la novela? ¿Desde donde el personaje cuenta la novela? Cuando descubre desde donde cuenta, recién ahí puede comenzar a contar, porque lee, porque ya no escribe desde los ojos del que le pasó, sino desde el personaje, es decir, mientra escribimos tomamos distancia para poder ver la escena, qué hace, no qué dice. 

Para escribir ficción hay que leerse, leer lo que uno escribe. No se trata sólo de leer. Hay que leer mucha literatura, yo que no he leído tanta, me doy cuenta que ahora lo preciso, para poder ver cómo otros autores construyen. Cómo hicieron para que pudiera ver la novela del otro en imágenes, construirme esa ficción en la cabeza. Hay que escribir, para leerse y en esa lectura encontrar lo que tenemos que escribir, cuál es la historia a contar, ahí se hace arte. La arcilla de un escritor es su escritura, de ahí la lectura de lo escrito aparece lo que hay que contar. Yo estoy en esa búsqueda. Para escribir hay que tener en claro eso de cada personaje. Respetarle la libertad a cada personaje. El ejercicio de la lectura que posibilita corrimientos subjetivos no es propia de los que se analizan. Pablo nos repite lo dicho por Abelardo Castillo "uno no corrige texto, corrige persona, se corrige". La escritura que busca crear ficción, es efecto de la lectura del escritor del lugar desde donde escribe, qué lugar ocupa en el discurso. El escritor que no cesa de leer encuentra su fantasma. Jean Allouch en su libro "Letra por letra" cuenta a través de la escritura Freud salió de la cocaína. ¿Freud no se psicoanalizó? 
Un análisis se trata de leer, pero de una lectura que propicie una mayor libertad al sujeto. Los psicoanálisis de lo imaginario, te dejan en el mismo lugar haciendo otra cosa, hasta quizá sin padecimiento. Se trata de que un sujeto se interrogue sobre su lugar en el discurso, no de qué le pasa en ese lugar, sino la posibilitad de otro lugar desde donde existir, es decir, habitar el tiempo en algún espacio. En los psicoanálisis del sentido no hay lugar para el riesgo. El acto es sin garantías, el sujeto arriesga. El ejercicio de la parreshía, esa práctica de los griegos, en el que un sujeto a partir del diálogo con otro se relacionaba con su verdad, y pagaba por ello a otro que ya hubiera hecho ese ejercicio espiritual, tenía como condición el riesgo, no se trataba de decir cualquier cosa, sino de un decir en el que diga se arriesgue.

jueves, 27 de junio de 2013

Un engraje de letras


Hace unos meses fui con una de mis sobrinas al Museo PROHIBIDO NO TOCAR. A quienes no fueron, es muy divertido, le permite a los pibes jugar y saber por qué sucede lo que sucede. Cuando llegamos a la parte de armar tu propia polea, levantar un peso corriendo el punto de apoyo, le saqué una foto al cartel que explica el proceso de engranaje. Quienes me conocen, saben que engrano. Quienes más me conocen saben que descubrimientos de este tipo, ponen mis engranajes a funcionar, y me agarra una voragine de pensamiento que me pone a analizar lo que acabo de leer, el mecanismo pensado en términos de lugares, los lugares que hacen posible el movimiento, el engranaje, la falta, porque hay un lugar vacío donde puede apuntalar, es que el engranaje se pone en movimiento. Engrano en la falta del otro, no por la falta del otro.
¿Por qué los psicoanalistas para dar cuenta de la eficacia del psicoanálisis no cuentan sus propios análisis en vez del de sus analizantes? ¿Eso solo lo cuentan entre analistas? ¿No se puede dar cuenta de la eficacia del psicoanálisis con el análisis propio? Antes de escuchar el cuestionamiento al positivismo, no había criticado los historiales clínicos, publiqué hace cinco años un texto en una revista de psicoanálisis, que duró poco tiempo, y se llamó Letrafonía, en el que hacía referencia a una sesión para dar cuenta de mi eficacia y de la eficacia de Davoine en lo que decía en su libro. La lectura de literatura, el contacto con otras culturas, me permitieron saber que el psicoanálisis no es el único que le presta atención al poder de las palabras. Eso es algo que Davoine señala. Volviendo a las prácticas médicas, las presentaciones de enfermos siempre me parecieron obscenas. ¿Qué es esto de darle el gusto a los que tienen ganas de ver padecer?
¿Por qué para dar cuenta del posicionamiento de un sujeto en el discurso y su relación con el lenguaje, algunos dan cuenta de su propia práctica analítica? Para dar prueba, es el discurso de la ciencia. Si hay algunos que hasta para mostrar que todo no saben, publican historias en que la persona se va y abandona el dispositivo, y ellos te cuentan por qué lo hizo, qué fue lo que dijo para que ello sucediera, saben hasta lo que el otro no le dijo. Pero estos temas son difíciles de hablar entre los psicoanalistas, porque les cuesta tomar posición. En los espacios de los psicoanalistas impera el no. Cualquier estudiante de psicología sabe lo que un psicoanalista no puede hacer, puede escribir una lista larguísima de cosas. Cuando le preguntás a la mayoría de los psicoanalistas qué tienen que hacer, te contestan caso por caso. Y si le preguntás si aún en el caso por caso saben qué tiene que hacer, te contestan, depende, de si es una neurosis o una psicosis, una histérica o un neurótico obsesivo. Están convencidos que se trata de saber, de que se trata de saber algo. ¿El analista está ahí para saber? El que está ahí para saber es analizante.

Como la mayoría de la poblacíon, los psi leen poco. El gusto por la cosa rápida que señaló Lacan, parece que persiste. La escuela que sea y te contestan lo que les preguntes sobre el discurso capitalista y la dialéctica del amo y el esclavo. La mayoría lee a Lacan y no a Marx, en la facultad nos daban Kojeve y no Hegel. Algunos creen que la dialéctica se trata de un ida y vuelta, pero te citan el reverso, la subversión, la dialéctica del sujeto. ¿Dónde habita el sujeto? Contestan los lacanianos juntos: en el lenguaje. ¿En el lenguaje? ¿Dónde? El entre no es en. Uno es un ser del lenguaje, no lo digo porque seamos en el lenguaje, sino que somos seres del lenguaje porque somos de él, nos tiene atrapados. Creo que somos donde dejamos el lenguaje, ahí podemos tener esas experiencias de plenitud, donde la letra no corta, uno puede hacer uno, un todo. El sujeto no es dijo Lacan y lo comparto. El arte, como otras experiencias, posibilita hacer uno. La obra es una. Esos tiempos de éxtasis, de plenitud, de completud, que no se pueden nombrar, que no hay palabras. ¿Suceden dentro del lenguaje? ¿Es la obra una inscripción inacabada de ese tiempo? La obra de arte es un recorte del momento.
Estoy leyendo una biografía de una persona que dice haber habitado la locura. Recomiendo lean "Viaje a través de la locura", de M. Barnes y J.Berkle, ahora estoy con "Diario de un esquizofrenico", título de médicos que le pusieron al libro de Gregory Stefan "In search of sanity", en busca de la cordura. Fíjense ya cómo el que perdió la cordura es un enfermo, en este caso, esquizofrénico. En unas jornadas de salud mental, escuché a un compañero sobreviviente de un manicomio, así se nombró, decir que lo peor de la locura es que te dejaba detenido. Y me pregunto ¿Dónde? ¿Fuera del lenguaje? ¿Una existencia fuera del lenguaje? Una existencia fuera del lenguaje no podemos negar, porque si la palabra medio dice, hay algo que deja afuera, que no podemos suponer que porque está afuera no existe. Considero que la locura es una necesidad lógica del lenguaje. En tanto la palabra no puedo nombrar todo, algo queda por fuera del lenguaje. Y siguiendo a Wittgenstein, lo que no se puede decir se muestra. ¿Será por ello que los bebés señalan? Wittgenstein, que por si alguno no sabe, escribió su Tractutus Logico-Philosophicus en la trincheras de la primera guerra mundial, que escribía mientras caían las bombas, habitó la locura. Wittegenstein escribió que la herramienta del lenguaje se puede romper, con lo imposible de nombrar. Un imposible que no es inhibición, no es represión, sino que no hay palabra que pueda nombrarlo. Y aunque no se lo nombre, ahí está. Ocupa un lugar, así no sea en el lenguaje. Y esa presencia, aunque no se la nombre, está presente, se transmite, el criado con lo innombrable puede criar con ello. ¿La guerra es un conflicto familiar? Lo que después se muestra en las familias, es parte de una historia que excede la historia familiar. Estoy convencido que los índices de violencia intrafamiliar que tiene España son los efectos de la guerra civil española. El enemigo interno no fue ni el anarquismo, ni el troskismo, ni el stanilismo, fue el hermano, el primo, el padre, el tío, el abuelo, madres enterrando hijos matados por el vecino, por un primo, por su hermano, madres enterrando hijos matados por sus propios hijos. España de eso todavía no habló.
Comparto lo dicho por Davoine en su libro "La locura Wittgenstein", en el que novela su práctica introduciendo a Wittgenstein como un personaje con el que dialoga, en el que dice que "uno no elige la boca con la que grita su dolor". Que a veces el analista puede ponerle nombre a eso que al otro le es imposible de nombrar. Una obra de arte también puede hacerlo. Hace poco escuchamos a un ex combatiente de Malvinas llamar por teléfono a una radio porteña, para agradecerle al ex cantante de Los Piojos, por una canción sobre Malvinas que había hecho. Para Davoine en la práctica con sujetos que viven traumas o la locura, se trata de hacer un psicoanálisis al revés, el objetivo es la represión, para que una vez que se inscriba, esto quiere decir, que el sujeto pueda comenzar a hablar de lo que pasó, la maquinaria comienza a funcionar nuevamente, esa palabra, significante, esa letra que se inscribe funciona como un engranaje que pone otra vez el tiempo en movimiento. Una vez inscrito, no retorna por la ventana, porque adentro tiene un lugar. No es lo mismo un síntoma. Lo no inscrito simbólicamente no puede ser reprimido.

"Aquel día estaba completamente seguro de encontrarme, finalmente, frente a la posibilidad de contarlo TODO, de golpe, sin interrupción.  Pero ¿Qué es TODO?; ¿qué fue TODO en aquellos dos meses de guerra? Y al fin de cuentas ¿qué puede hacer la palabra con TODO? : trazar límites, dejar fuera e incluir, conservar y perder, elegir, brillar a costa de infidelidades, callar cuando todo empieza, hablar cuando todo calla... Recuerdo a Barthés, que hace treinta años resumió tan hermosamente lo que tiene entre manos un escritor moderno si quiere reflejar la terrible diversidad de su mundo: "una lengua espléndida y muerta".(Daniel Terzano. 5000 Adioses a Puerto Argentino. pp.14-17 Ed. Galerna)"."